viernes, 23 de enero de 2009

El Premio Cortes de Cádiz a la libertad merecía mejor destino.


Comunicado de la delegación de Cádiz de la APDHA

La APDHA lamenta que la buena iniciativa de establecer el Premio Cortes de Cádiz a la libertad se haya visto empañada por la elección como primer destinatario de esta distinción a un personaje de trayectoria controvertida, por no decir oscura, en materia de Derechos Humanos en su propio país.

Sin ir más lejos, en la misma zona de actuación, la elección podría haberse orientado a quienes habiendo padecido la privación de libertad están dedicando un notable esfuerzo por difundir y alentar el respeto a los derechos de las personas.

Derechos Humanos considera que la democracia debe actuar con prácticas netamente diferentes de los males que pretende erradicar y que, en el caso que nos ocupa, está claro que no es así.

De todos es conocida la complacencia con la que el galardonado convive con los grupos paramilitares colombianos y la corrupción que salpica a su gobierno y en la que están implicados numerosos diputados de su partido, sin hablar de las ya reconocidas matanzas perpetradas por su ejército.

Consideramos que con la actual opción, que reviste un marcado carácter político, se están reflejando, por parte de quienes lo conceden, una visión de la democracia escasamente compatible con la defensa de los derechos humanos, y así se está marcando el galardón de forma lamentable al menos en dos sentidos:

Por una parte, se está premiando una trayectoria y una forma de gobierno que constantemente se mueve en los márgenes del respeto a los derechos humanos, a una política social inexistente y, en definitiva, a un concepto de democracia sin contenido real alguno para los sectores sociales más desfavorecidos, a un proceder político que no alcanza más allá de la caricatura de la libertad.

Por otra parte, es un mal principio para este premio que, a partir de ahora va a contar con escaso respeto por parte de las personas que entienden que la decencia democrática va más allá de un éxito concreto con el que no se puede ocultar el bosque de desmanes en el que se mueve el personaje. Si este es el primero, ignoramos quien va a aspirar a ser el segundo.

Es un oprobio para el pueblo de Cádiz y un descrédito para el recién inaugurado Premio Cortes de Cádiz a la libertad, concederle el primero de estos premios al personaje de Uribe y a las prácticas políticas y sociales que representa.

Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía

Cádiz 12 de enero de 2008

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