jueves, 14 de marzo de 2013

Guerra de pandillas presidenciales

El momento histórico que vive nuestro país, lo marca hoy la guerra entre pandilleros que han sido presidentes en un momento determinado y que pudiendo haber hecho mucho más por las Paz, por el campo, por la salud, por la educación, las vías, el transporte, la vivienda y la sociedad en general; no lo hicieron, pero hoy se encuentran enfrascados en guerra de palabras cual comadres verduleras, agarradas del pelo bien sea por chismes, clientes o maridos.



Pero estos, los pandilleros presidenciales, viejos prostáticos, dormilones y cagalitrósos, llenos de dinero en sus bolsillos, unos por quiebras de bancos (andino……) otros calvos de tantos tirones de pelo (por el proceso 8000) y otro, ah otro, guerrero él por naturaleza, ya deberían retirarse a seguir abonando sus fincas pero no con sangre campesina, sino con abonos orgánicos, de esos que le deberían dejar a sus hijos el negocio del reciclaje, bueno pero que fastidio escribir sobre estos personajes (proceso 8000, secuestros, quiebra de bancos, Caguan, reciclaje, chuzadas, falsos positivos, zonas francas, paramilitares). Que vergüenza mostrar al mundo la cara de Colombia con estos personajes, hoy deberían estar haciendo un frente común para lograr la paz peroooo…..hay ambición de poder y no es para mejorar nuestro País, no, entonces porque y para que será?, que querrán tapar con sus jalones de mechas, no será la responsabilidad por la perdida del mar Sanandresano o por el futuro escándalo que se está dando en la Haya por las fumigaciones en Ecuador o será que quieren el retorno al poder para continuar desangrando nuestro País, para terminar de legalizar la minería o será todo el paquete.


Bueno que pena con las verduleras, son mas decentes y honradas que las pandillas presidenciales, al menos ellas tienen sucias sus manos de limpiar papa, cebolla y hortalizas; los otros tienen sucias sus manos  y sus conciencias por vender la patria, teñir de sangre y agobiar nuestro pueblo, ellos estuvieron y están en la comuna del palacio de Nari, como cariñosamente le suelen llamar, allí no entra la policía, el ejercito, los bloques de búsqueda, la justicia, allí no entra nadie, absolutamente nadie que no sea con la complacencia de el jefe de Estado.


Mientras tanto nosotros seguimos ahí, a la expectativa, a esperar las próximas elecciones,  haber si tenemos suerte y le atinamos a un buen presidente, que conforme un buen gobierno y piensen más en la razón de ser de los Estados, sus asociados.


Me olvide que la comuna de Nari queda muy cercana al pueblo entre el Palacio de Justicia, el Palacio de Liévano y la ratonera congresionaria, vecina del antiguo cartucho y cercana al Bronx.


Por: Jair Valencia Gaspar